domingo, 23 de junio de 2013

DIFERENCIA ENTRE EROTISMO Y PORNOGRAFÍA


Como muchas otras tantas palabras de uso común, quizá pueda resultar un poco complicado definir clara y acertadamente ambos términos sin recurrir a un diccionario. Aunque es cierto que ambas palabras aluden al sexo, hay bastante confusión alrededor de estas palabras. Tal vez podamos pensar que el erotismo constituye la antesala en la que casi todos nos manejamos y la pornografía es ya la cámara de la degeneración. Así, si es erótico, es aceptable, permisible y si es pornográfico, ya es inmoral y está prohibido.
Pero esto no es del todo cierto. La pornografía, es un acto sexual rutinario y mecánico, centrado en la principalmente en la penetración y en la felación, que degrada a la mujer, presentándola como un ser voraz, disponible, complaciente, siempre disponible, subordinada al insaciable deseo del hombre, aunque también pueda presentarse como sumisa o dominadora. En cualquier caso, siempre acaba convirtiéndose en el objeto sexual del hombre y las relaciones son variadas y ocasionales. Así, el material pornográfico va dirigido principalmente hacia el sexo masculino, pese a los rumores que actualmente quieren indicar lo contrario.
En el erotismo, no hay sexismo ni violencia; se pone de manifiesto la construcción de relaciones verdaderas y duraderas entre el hombre y la mujer, basadas en la igualdad y el respeto, presentando el acto sexual sin estereotipos de género y de manera no abusiva. Así, transmite la idea que la sexualidad es una parte hermosa e importante de la vida.
Pero después de todo, en ambos casos, es nuestra cultura la que nos presenta una imagen pecaminosa del sexo, relegándolo a la más secreta intimidad. Cuando se hace visible un poco más allá de lo moralmente permitido, siempre acabamos calificándolo de pornografía, aunque bien podamos estar definiendo los detalles de una relación erótica.
Así, en dos de mis trabajos de novela erótica, podemos encontrar escenas que pueden herir la susceptibilidad de algunas personas. He encontrado gente que los ha calificado como muy  “de color rosa” y en cambio, otras personas no han podido seguir leyendo porque les ha parecido demasiado fuerte. Tal vez todo dependerá del grado de tabú, moral o represión que cada uno pueda tener alrededor del sexo.
Tal vez en algún punto a lo largo de las dos novelas (“Secrets de Parella” y “Estima per a tres”), acaben cruzándose las fronteras, aunque haya querido huir, pero queda constancia así de aquello que la propia sociedad me ha ido transmitiendo a mi como hombre y tal vez debamos ir haciéndonos a la idea de cambiar. Pero también, a diferencia de aquel material de contenido pornográfico, aparte del sexo, tampoco quería acabar escribiendo libros vacíos de contenido, sino que a su vez, aporten algo que nos sirva para reflexionar.
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lunes, 17 de junio de 2013

PORQUÉ HE ESCRITO NOVELA ERÓTICA



Después de pasar unos años escribiendo relatos en castellano, allá por el año 1997 ó 1998, llegó a mis manos la convocatoria de un concurso de novela erótica en valenciano.
¿Qué era el erotismo para un joven tímido, introvertido y reprimido, al que le producía vergüenza ver a una mujer desnudándose u orinando, que rápidamente se daba la vuelta; que nunca había ojeado ni tan solo una revista de esas que los varones ojean con avidez en la intimidad de sus habitaciones o en el cuarto de baño; o que no perdería la virginidad hasta los 29 años?
Entonces, para mí, el erotismo era verle el muslo a una mujer; describir a una doncella con un vestido que insinuaba sus contornos; ver un pecho de soslayo; poder acariciar tímidamente aquella piel; permanecer atento e intrigado alguna noche mientras oía a mis padres con su actividad amatoria…
Así pues, me puse a la tarea, y por mucho que me corriese, no di la talla. “El fuego de la pasión” quedó en el baúl de mi ordenador. Una vez compre la obra ganadora, “Dies de Verema”, de Joan Olivares, me dije a mi mismo: “¡De erótico nada!. Esto es claramente porno. ¡A la próxima verán!”.
Fueron pasando los años perdiendo o invirtiendo el tiempo en la escritura, con artículos de opinión, algún relato, pero sin poner demasiado interés en otros concursos, hasta que por fin, me corrí de verdad, en caliente, con alguien que hablaba la misma lengua del concurso.
Había perdido mi virginidad, aunque en realidad no la había perdido porque sé muy bien quién me la quitó. ¿Quién se olvida de esto, y más si ya tienes 29 años? ¡Casi creía que iba para monje!. ¡Lo que me habría perdido!
Casi diez años después, tenía la lengua, los conocimientos, la práctica y el corrector para presentarme. También cumplí con el tiempo y la extensión necesaria. “Fets de parella” era mi trabajo. También me corrí antes de hora. ¡Otra vez el Joan Olivares ese! Con su obra “Pell de pruna”. ¡Recojones! Rehice la obra, cambiándole el título por otro más sugerente y dupliqué su extensión para acabar presentándola nuevamente. “Secrets de parella” fue mi segundo intento. Me continuaron dando calabazas.
Había vuelto a repasar la obra nuevamente y hacerle alguna corrección. No estaba tan mal. Podía presentarla nuevamente tal como se había hecho con “La flor de Hanako”, pero en febrero de 2012, alrededor de la noche de los enamorados, decidí comenzar una nueva obra a partir de un blog que tenía.
¡Ahora si que estaba caliente! ¡Y me puse de verdad! Concentrado noche y día, y más tras haberme quedado en el desempleo. Disfruté cada día escribiéndola, recordando imágenes y vivencias, añadiendo también los productos de mi fogosa mente.
Y por acción de las misteriosas fuerzas divinas, sacando provecho de algunos de los atributos que Dios me dio, en tan sólo dos meses, “Estima per a tres” era el resultado, algo totalmente nuevo, que tampoco se había basado en el blog que en poco tiempo, registró el mayor número de lectores sobre cuanto había escrito.
¡A ver si a la tercera va la vencida…! Y ahora ganó por fin “La flor de Hanako”, presentada en incontables convocatorias al mismo concurso.
Tras tres intentos, barajé la posibilidad de desistir o presentarme nuevamente con todas las obras anteriores y otra que tenía en mente.
Este concurso parece que constituye un reto personal.
Antes de iniciar otra novela, o retomar alguna de las que tengo a medias, de temática completamente diferente, sigo barajando aún la posibilidad de volver a presentarme.
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lunes, 10 de junio de 2013

PORQUÉ ESCRIBO EN VALENCIANO


Se dice del español que es la tercera lengua más hablada en el mundo, después del chino y el inglés. Si en este momento pretendiese llegar al mayor número de lectores, entonces parece ser que tendría que escribir en chino. Por el momento no está a mi alcance y tampoco es mi intención llegar a todos los confines del planeta, y además, si mis trabajos fuesen tan prodigiosos como para que el mundo entero se interesase en leerlos, tampoco faltarían traductores encargados de esta ardua labor, como bien se ha ido haciendo desde hace siglos, incluso con lenguas minoritarias y que ya se han extinguido.
Si actualmente escribo en valenciano, es porque es una lengua que me resulta cómoda de escribir, puesto que me manejo bastante bien con ella, por supuesto que al igual como también sé hacerlo con el castellano. Pero además, es la lengua con la que desde pequeño mis padres, mis abuelos, mis tíos, etc. se comunicaron conmigo. Así pues, es la lengua que más se habla a mi alrededor y que igualmente utilizo con mi pareja y su familia, compañeros de trabajo, amigos.
También hay otra razón más: y es que cuando me presentaba a un concurso de escritura en lengua castellana, concursaba junto con una gran multitud de escritores de todos los confines del planeta que utilizaban este mismo idioma (por poner una media, alrededor de 400 participantes). Si en cambio me presentaba a un concurso en lengua valenciana, participaba junto con unos treinta escritores más, con lo cual, al parecer había más posibilidades de ganar un concurso literario.
Fue hace muchos años cuando me inicié en el mundo de la escritura y lo quise hacer en valenciano, pero en aquel momento no encontré las herramientas adecuadas para hacerlo con el ordenador, así que me pasé al castellano. Unos años después, estas herramientas estaban a mi alcance y volví a escribir en valenciano, aunque por supuesto, no he descartado la posibilidad de escribir en castellano; de hecho también lo hago y más si pretendo abrir un poco mis horizontes.
Tras varios años, participé con más o menos ganas en concursos en lengua castellana y en otros en valenciano, más o menos con los mismos resultados, pero hubo especialmente un concurso en lengua valenciana que constituyó uno de mis mayores retos como escritor y que me reforzó en el uso de esta lengua.
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domingo, 2 de junio de 2013

PORQUÉ ME GUSTARÍA SER ESCRITOR



  1. Porque es una profesión no tiene horarios y es flexible
  2. Porque es una actividad que me permite tener más tiempo para estar con mi familia
  3. Por mis capacidades forma de ser y pensar
  4. Porque constituye una interesante alternativa de trabajo en estos tiempos de crisis laboral
  5. Porque tampoco encuentro otras vías laborales que me resulten atractivas
  6. Porque me permite reflexionar y compartir mis reflexiones
  7. Porque quiero compartir lo que soy y lo que creo
  8. Para que la gente se cuestione este mundo o sus propias creencias
  9. Porque creo que tengo algo que transmitir
  10. Porque creo que puedo ayudar a otras personas
  11. Para aportar humor y entretenimiento a las personas
  12. Porque de poder vivir de la escritura, aprovechando mis capacidades personales, también dispondría de tiempo para hacer voluntariado
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© Daniel Balaguer