domingo, 19 de abril de 2015

AVANCES

Actualmente estoy escribiendo una nueva novela erótica para un concurso literario. Hace poco había retomado otra (El forat negre, en castellano El agujero negro), pero surgieron nuevas ideas que finalmente me han hecho decantarme por esta. Pensaba que la trama sería más fácil de desarrollar, pero según he ido escribiendo, no está resultando así.
Hace dos años, en la anterior edición del concurso al que me voy a presentar nuevamente, era capaz de terminar unas 20 páginas por semana y ahora llevo ya varias semanas y apenas tengo 20, eso sí, creo que están mucho más trabajadas, pero no sé si finalmente podre llegar a cubrir el plazo con la antelación suficiente para completar y poder presentar la obra.
Por intentarlo que no sea, aunque puedo decir que también estoy disfrutando como nunca. Pienso que es mi novela más elaborada. He dejado leer algunos fragmentos y han gustado mucho.
Tengo que sacrificar muchas horas de sueño para poder escribir, acostándome tarde, levantándome pronto y apenas tengo tiempo para escribir o hacer otras cosas, pero bueno, es lo que tiene. Espero que el esfuerzo valga la pena y sea capaz de escribir una buena novela. Por suerte durante todo el día me vienen a la cabeza bastantes ideas que voy cogiendo al vuelo y que luego me permiten madurarlas e ir dándole mayor cuerpo a la novela.

Me queda prácticamente un mes. Un mínimo de 50 páginas, aunque lo cierto es que espero que sean unas cuantas más.
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viernes, 10 de abril de 2015

EL CAZADOR

Resulta curioso, pero hay temporadas en que las ideas no fluyen. Y por el contrario, otras veces son desbordantes. En estas situaciones, también tengo la sensación que todos los libros están escritos y yo sólo soy un cazador que coge las páginas al vuelo y las compila formando una u otra novela.
En mi caso, como persona aficionada a los emociones, esas páginas han sido escritas por los sentimientos, las vivencias, las preocupaciones, los miedos y dificultades de miles de personas. Y volando con las de muchos otros, también están las páginas que mis propios sentimientos y vivencias escriben, como las de todo el mundo, siempre con pequeños factores diferentes, pero al fin y al cabo, muy semejantes. Yo sólo tengo que hacerme con ellas y darles una determinada forma u orden.
Como cazador de esas páginas, debo decir que yo a veces hago trampas y también alimento un determinado e insignificante sentimiento que he podido atrapar al vuelo para que sirva de reclamo a muchos otros sentimientos. Entonces necesito forzar cuanto voy sintiendo para magnificarlos y así, vivirlos, creerlos y escribirlos. Es decir, a veces tengo que hacer míos esos sentimientos. Pero esto no resulta tarea fácil. También se debe decir que a veces esas páginas están ya experimentadas y no se dejan cazar con facilidad. Además, como no podía ser de otra manera, en esta tarea de caza, siempre se escapa algún perdigón que acaba hiriendo a los del alrededor. Quizá sólo se trata de algún extraño estado creativo, en el que entran en juego también los factores que conforman mi particular personalidad.
Sea como sea, para mí la tarea de escribir comporta cierto análisis sobre el ser humano, porque como ya he referido en anteriores ocasiones, aunque escribo por puro placer propio, como reto personal o ejercicio mental, me gusta escribir no sólo para el disfrute ajeno, sino también para inducir a la reflexión.

Ahora se ha abierto la veda.
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© Daniel Balaguer