lunes, 25 de abril de 2016

CÓMO ESCRIBIR UNA NOVELA: ACTIVIDADES (I)

El proceso de escritura no es algo mecánico y por ello es necesario comprender que una vez empecemos a escribir la novela, también pueden ir surgiendo variaciones de la idea original según vayamos desarrollándola, pero aún así una preparación previa nos servirá para clarificar y organizar nuestras ideas y otros aspectos importantes a tener en cuenta en nuestro modo de proceder, que facilitarán el desarrollo de la misma.
Así pues, previamente a llevar a cabo el grueso de nuestro proyecto, como ya se ha reflejado con anterioridad, es necesario preparar específicamente este proceso de escritura y para ello llevaremos a cabo una serie de actividades en diversas etapas:
PREPARACIÓN:
  1. Organizar el tiempo que dedicaremos a escribir es uno de los principales aspectos que hemos de tener en cuenta. Esto va a implicar constancia y dedicación y por ello es necesario establecer unos horarios para esta tarea y unas rutinas diarias. Una forma de hacerlo puede ser un creando un horario semanal. También podríamos establecer plazos para medir nuestro avance o incluso forzar un poco el ritmo. Igualmente será importante evitar todo aquello que pueda suponernos una distracción.
  2. Formarse es una actividad que siempre mejorará nuestro trabajo y los resultados que podemos obtener. Así pues, podemos realizar algún curso de creatividad, ortografía y gramática, creación de personajes literarios, etc.
  3. Buscar y proveerse de los recursos necesarios para escribir, como el espacio, ordenador, procesador de textos, programa de maquetación, diccionario, bolígrafo y libreta o bloc de notas, aplicación para tomar notas desde el móvil, conexión a Internet, etc. es también una parte que hemos de tener en cuenta para poder llevar a cabo nuestro proyecto.
  4. Como ya se ha comentado con anterioridad, igualmente es importante llevar a cabo una investigación y documentación sobre el tema a tratar en nuestra novela, el entono donde tienen lugar los hechos, historias similares, etc. y tomar las notas o referencias que nos sean de utilidad para el desarrollo de nuestra historia.
  5. Definir la línea argumental de la novela nos servirá para su posterior desarrollo y también a modo de sinopsis. Es el hilo conductor sobre el que trabajaremos a continuación.
  6. Esbozar los personajes con sus características (rasgos físicos, forma de hablar o vestir, carácter, relaciones, etc.) también es un paso necesario que nos ayudará en desarrollo de la trama.

ESCRITURA:
Es la actividad que mayor trabajo puede comportar. Con los datos y herramientas preparadas y todo el análisis previo, empezaremos a desarrollar nuestra novela. Partiendo de la idea base y cogiéndonos a los personajes creados, hay que ir dándole cuerpo a la historia que queremos narrar. Aquí no sólo es cuestión de sentarse a escribir y tomar notas allá donde nos llegue la inspiración. Es importante saber que a veces las ideas pueden aparecer en cualquier momento de nuestra vida diaria, como el trabajo, un paseo, mientras hacemos deporte o estamos en el wc…) y que si no las cogemos al vuelo, estas pueden quedar en el olvido. Por esto es necesario disponer de los utensilios que mejor nos sirvan para atraparlas al instante en cualquier momento y lugar. También es una recomendación que si algo de lo escrito no nos parece adecuado, no lo borremos. Bastará con quitarlo de nuestro documento principal de desarrollo y guardarlo en otro documento anexo que siempre podemos releer, revisar o coger esos textos inicialmente desechados en un momento concreto pero que igualmente podrían servir por ejemplo en otro capítulo. Como todo, el desarrollo de una novela es cuestión de práctica y no basta con llenar hojas sin más. Hemos de engancharnos, conectar con la historia que estamos desarrollando y lo ideal sería trasmitir esta pasión y este disfrute al futuro lector. Escribiremos a nuestro ritmo, siendo constantes y si hemos llevado a cabo una buena preparación, todo fluirá con mayor facilidad.
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lunes, 18 de abril de 2016

MIS AUTORES FAVORITOS


Dicen que la letra con sangre entra, pero resulta curioso que con los profesores que tuve, en vez de fomentar el gusto por el lenguaje, la filosofía y la literatura, provocaron en mi lo contrario, hasta tal punto, que preferí hacer un bachiller de ciencias, cuando a mí tampoco me gustaban las matemáticas ni la física.
Así una edad un poco tardía para fomentar y adquirir el hábito y placer de la lectura, por mí mismo descubrí este maravilloso mundo de la mano de AlbertoVázquez Figueroa y sus historias como “El perro”, “Yaiza”, “Cienfuegos”, “Tuareg”…
Poco después descubrí los libros de IsabelAllende como “Paula”, “La casa de los espíritus”, “El reino del dragón de oro”, “La hija de la fortuna”…
De GabrielGarcía Márguez, sin dudarlo que quedo con “Cien años de soledad”, cuyo descubrimiento me pareció lo más sorprendente de mis breves andares literarios.
Descubrí también a NicholasSparks y su “Mensaje en una botella”, que fue el libro que más ávidamente leí, y aún me siguen gustando sus novelas y adaptaciones llevadas al cine.
Y con el tiempo llegó JoséSaramago, con las historias más increíbles que había leído hasta el momento: “Ensayo sobre la ceguera”, “Las intermitencias de la muerte”, “El hombre duplicado”, “Todos los nombres”, “El evangelio según Jesucristo”… que son sin duda muchos de mis libros favoritos.
Igualmente se encuentran en mis estanterías bastantes libros de JorgeBucay, Paulo Cohelo y alguno de Louise Hay.
Por el camino también hay otros autores quizá menos conocidos que me han sorprendido con algunas de sus obras y que también ocupan un lugar entre mis estanterías.

En cuanto a libros concretos se refiere, me quedo con todos los de Saramago, los de Jorge Bucay e Isabel Allende, además de “El abuelo que saltó por la ventana y se largó”, las trilogías “Millenium” y “Cincuenta sombras de Grey”, “Les mans de la deixebla”, “Favor por favor”, “La sombra del viento”, “Las perlas peregrinas”, “Braveheart”, “Los pilares de la tierra”…
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lunes, 11 de abril de 2016

CÓMO ESCRIBIR UNA NOVELA: METODOLOGÍA

Llega el momento de establecer cómo vamos a llevar a cabo nuestro proyecto, es decir las herramientas y procedimientos que utilizaremos para conseguir los objetivos que pretendemos alcanzar con el mismo.
En el caso de escribir una novela, como herramientas de trabajo obviamente hemos de contar con la principal de todas: el lenguaje y la forma en que lo utilicemos; la elección de las palabras, la construcción de las frases, su complejidad… es cuanto dará ritmo a la lectura.
También tenemos otra herramienta importante que será la que más pueda atraer el interés del lector: la trama, que es cuanto sucede en el transcurso de la historia, la ambientación, la secuencia de los hechos, las relaciones entre los personajes, etc.
Otra herramienta destacable es la elección del tipo de narrador, que a fin de cuentas también es el personaje principal de la historia y este puede estar contándola como protagonista, como testigo de los hechos, ser un narrador omnisciente o un mero observador que presenta los hechos sin opinar. Este narrador permitirá que el lector conecte de un modo u otro con la historia, además de poder hacerla más o menos verosímil o creíble.
Por último tenemos a los personajes, su forma de ser, hablar, pensar o actuar, que son los que generarán vínculos o lazos de empatía o rechazo en el lector y que a su vez dotarán a la novela de mayor profundidad.
Aclarado esto, es el momento de ponernos manos a la obra y establecer las actividades que llevar a cabo para escribir nuestra novela.
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lunes, 4 de abril de 2016

EL ROBOT

A nivel coloquial, resulta curioso que cuando alguien hace bien una determinada tarea o destaca en un campo, a modo de elogio solemos decirle que “es una máquina”. Lo cierto es que a mí me lo han dicho bastante en diferentes aspectos y contextos, pero si en algo puedo decir que destaqué más, hasta el punto de ganarme el mote de “el robot”, fue bailando. De eso hace ya casi veinte años, pero aún me encuentro gente que me conoce como “el robot”, quizá no sólo porque lo hacía bien, sino por mi forma de moverme  cuando estaba en una sala en la que sonaba música máquina.
Me gusta la música y aunque no tenga un gran oído musical ni aparente sentido del ritmo, tengo unas preferencias musicales muy variadas, que van desde temas clásicos a lo más techno y en mi adolescencia, para bailar, mi música preferida era la “makina”, el “techno”, o el “trance” y me sigue gustando este tipo de música que para algunos sólo es ruido pero que está cargada de ritmos y melodías. He de decir que hasta los gogos se paraban para verme bailar, pero además de esto, muchos venían a preguntarme qué me había tomado o si tenía alguna pastilla para vender, porque además, bailaba sin parar desde la apertura hasta el cierre de las discotecas. ¡Ni siquiera tomaba alcohol! Si hubiese querido vender pastillas de calcio, me habría forrado. Sólo tomaba música. No visitaba las discotecas para tratar de relacionarme con otras personas. No usaba el alcohol para combatir mi carácter tímido e introvertido. Sólo estábamos la música y yo. Dejaba atrás mi sentido del ridículo, el miedo escénico o la timidez y destacaba en la pista de baile y en las tarimas. Dejaba que esta entrara en mi cuerpo y tomase total control de él. Hasta los disk jockeys se dieron cuenta y apreciaron cómo sus giros musicales provocaban y conducían los movimientos de mis diferentes partes del cuerpo.
Así, me moví por la provincia y todo su abanico de discotecas destacadas del sector, a las que incluso algunos amigos me llevaban y me dejaban en la pista de baile, “ligando” a mi costa por el hecho de conocerme, presentarme o hablar de mí. Se creaban grandes cercos a mí alrededor y ver a la gente rodeándome también me daba fuerza y energías para aguantar moviéndome sin parar.
¡Qué recuerdos! Pero en fin. Aunque me sigue gustando esa música y siento como sus ritmos pretenden volver a mover mi cuerpo, mis maltrechas rodillas no acompañan y eso ya forma parte del pasado, pero lo cierto es que si en su día hubiesen convocado concursos de baile como los de esos programas de televisión que lo promueven, más de uno me habría animado a participar. Otra cosa es que yo finalmente hubiese decidido hacerlo.
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© Daniel Balaguer