lunes, 9 de mayo de 2016

CÓMO ESCRIBIR UNA NOVELA: ACTIVIDADES (II)

CORRECCIÓN:
La vorágine con que puede llegarnos la inspiración también puede conducirnos a una escritura compulsiva y apresurada. Así que por muy meticulosos que seamos escribiendo o aún poseyendo grandes conocimientos de ortografía y gramática también podemos cometer este tipo de faltas.
A menudo será necesario releer varias veces lo escrito para ver que no repitamos palabras, que hayamos escrito los acentos, las comas o los puntos, etc.
Obviamente un corrector profesional siempre lo hará mejor que nosotros y aunque seguramente merezca la pena, quizá sea algo que no nos podamos permitir, pero un buen amigo también nos podría ayudar en esta tarea.
MACERACIÓN:
La relectura de nuestra novela según vamos escribiendo puede ser un proceso infinito que vaya añadiendo correcciones y cambios constantes. Pero tarde o temprano, en algún momento daremos por concluida nuestra novela. Una vez sea así, es conveniente dejarla reposar un tiempo. Pasado este período, que pueden ser días o semanas, desde la distancia, una vez la releamos, en la revisión podemos encontrar faltas que se nos pasaron por alto o cambiar cosas que antes nos parecían adecuadas y ahora no.
REVISIÓN:
Tras dejar un tiempo en reposo la novela que hemos acabado de escribir, trataremos de revisarla con el mayor esmero que nos sea posible fijándonos especialmente en aspectos como la ortografía, la puntuación o las palabras que pueda haber muy repetidas y próximas entre sí para hacer las correcciones ortográficas o gramaticales pertinentes, buscar sinónimos, ajustar los párrafos o los diálogos de los personajes, etc. Es el momento de hacer los cambios de última hora antes de dar por finalizado nuestro trabajo.
REGISTRO EN LA PROPIEDAD INTELECTUAL:
Es un paso importante que asegurará la autoría de nuestra obra, protegiéndonos de la posibilidad de plagio o copia no autorizada. Sería conveniente realizarla antes de darla a leer a otras personas para que la valoren, pero depende del grado de confianza que tengamos con ellas, aunque lo podríamos hacer después por si vamos a introducir cambios notables en la novela tras recibir las valoraciones de estos primeros lectores.
Hacerlo es sencillo. Bastará con imprimir una copia paginada de nuestro libro, encuadernarla (con gusanillo es suficiente) y rellenar un formulario en el que se indique el autor o autores (y parte de la que es autor cada uno), número de páginas, si las imágenes que podamos incluir son de nuestra autoría, si ya ha sido publicada (en cuyo caso habrá que indicar el ISBN y presentar una copia del libro publicado y otra en el depósito legal)… Hay que pagar una tasa que dependerá también del número de autores partícipes en la novela.
Con todo esto, bastará presentarlo en la oficina territorial de la propiedad intelectual. Unos meses después recibiéremos la respuesta en la que nos darán el número de registro.
VALORACIÓN:
Cuando nosotros demos por finalizada nuestra novela, será el momento de que la lean otras personas para ver qué les parece, si algo les confunde o les desagrada, si les atrae el título, si han encontrado faltas, si algo se debería cambiar, si les gusta, si les engancha la lectura,… Dependiendo del tipo de lectores que sean, si estos no están familiarizados con la materia, a menudo estas opiniones procedentes de nuestros amigos o familiares pueden ser un poco indulgentes, poco objetivas o parcas en palabras. Además de pedirles sinceridad, puede ser útil preparar un breve cuestionario en el que tengan que responder a una serie de ítems con los que recojamos más objetiva y claramente la información que necesitamos para ver si hemos alcanzado los objetivos que inicialmente nos habíamos propuesto. Obviamente un entendido en la materia nos puede aportar muchas más sugerencias o cambios que den mayor calidad a nuestro trabajo. Pero salvo que tengamos este tipo de “amigos”, este es un servicio que también se paga.
RETOQUE FINAL:
Con las sugerencias y correcciones que nos aporten las valoraciones, haremos los cambios pertinentes en nuestra obra. Cabe decir que si estos cambios fuesen muy grandes, o se cambiase el título, sería necesario registrar nuevamente este trabajo.


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© Daniel Balaguer