lunes, 28 de noviembre de 2016

UN TIPO ALGO TACAÑO

UN TIPO ALGO TACAÑO
A veces me veo a mi mismo como una persona tacaña en tema económico o pienso que los demás podrían hacerse fácilmente esta imagen de mí, pero lo cierto es que mi economía familiar nadie la conoce mejor que yo y no somos una familia boyante de recursos. Es por ello que limitamos lo posible todo gasto que pueda salirse de lo cotidiano, dado que actualmente sólo trabajo yo en casa. Es cierto que teníamos unos pequeños ahorros de la época dorada en la que nuestra economía gozaba de mejor salud porque trabajábamos los dos, aunque en vez de destinarlos a cualquier capricho, ya decidimos que con este colchón queríamos dedicarles tiempo a los hijos y esta forma de crianza no se lleva demasiado bien si los dejamos en la escuela todo el día y los apuntamos al comedor escolar además de inscribirlos a varias extraescolares. Tampoco queríamos que nadie cargase a diario con ellos, porque al fin y al cabo nosotros decidimos tenerlos y cada cual tiene bastante con lo suyo. Así que con la maternidad, mi mujer se dedicó a la crianza y abandonó el mundo laboral, en primera instancia porque tampoco le concedieron un segundo año de excedencia para continuar haciéndose cargo del cuidado de la prole y tuvo que sacrificar su puesto de trabajo.
Sin ser una familia o una pareja que salga a menudo a comer o a cenar a un restaurante, ni tan siquiera de gama baja, o al cine de vez en cuando, o al bar a tomar un café, un refresco o unas tostadas, o que renovemos el vestuario,… nuestra economía sólo hace que menguar. Con el mantenimiento de un coche que ya tiene doce años y esperemos que dure otros tantos más, el pago de la hipoteca, seguros, luz, impuestos, gas, comunidad, dentista, teléfono y comida, ya no nos queda nada más con lo que permitirnos un extra. Es más, con todo esto ya entramos en cierto déficit. Podría ajustar el crédito de la tarjeta con la que he ido pagándome la ortodoncia y los implantes, pero no soy persona aficionada a los créditos y prefiero tener una cuota elevada para pagarlo pronto. Además considero que con la hipoteca y el dentista ya tengo suficiente y cuanto antes liquide el menor de estos, mejor, porque de hipoteca aún quedan unos años. De tenerlos, nuestros extras únicamente se limitan a comprarnos unas papas o unos bollos del supermercado algún fin de semana porque también somos de los que utilizamos la manta como único sistema de calefacción ahora que nos entra frío en el sofá, e igualmente nos movemos a pie todo lo posible y el coche lo utilizamos lo mínimo. Mi ordenador también va a cumplir 9 años y en las tareas de dibujo de los cuentos que tengo entre manos también va apurado. Pasa lo mismo con el móvil, que ya tiene más de tres años y al menos espero que sobreviva a la obsolescencia programada otros tantos más. Así que ya no tenemos mucho más por donde recortar si no es comiendo menos y eso que tampoco somos aficionados a la ternera, el cordero o los mariscos. Y aún tenemos suerte que la mayor parte del vestuario de nuestros hijos o incluso el mío se nutre de donaciones familiares y por el momento tampoco tenemos gastos de libros de la escuela, pero ellos van creciendo y tarde o temprano llegará.
Así que si alguien igualmente lo considera tras esta breve explicación, puede llamarme tacaño en voz alta, pero es algo que no me afecta lo más mínimo porque así es como esta mi vida y mi economía en este momento. Es más, como persona organizada que soy, tengo una detallada relación y planificación de ingresos y gastos mensuales y anuales de la que ni debo salirme y por ello tengo bien claro que si gastase más alegremente y sin tanto miramiento, la cuenta habría bajado mucho más de lo que lo ha ido haciendo a lo largo de estos últimos cinco años.
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lunes, 21 de noviembre de 2016

MIS APARIENCIAS ENGAÑAN

Para quien no me conozca, dependiendo de la situación en que me encuentre, le puedo parecer una persona muy seria, formal, tímida e introvertida, pero en otro momento o entorno igualmente podría parecerle muy extrovertido, gracioso, con un cachondeo constante o incluso con un carácter autoritario. Esto no quiera decir que soy una persona de ánimo muy variable o inestable. En realidad todos esos rasgos forman parte de mi personalidad, pero esta forma de verme se corresponde como ya he dicho al lugar o situación en que me encuentre y la relación que pueda tener con quienes me rodeen en ese mismo momento; si conozco o no a la gente, porque ciertamente podría decir que la timidez es mi faceta destacable y no me resulta fácil desenvolverme entre quienes no conozco, pero también soy una persona que a veces trata de luchar contra este rasgo de mi carácter.
En cuanto a mi vestuario puede referirse, como se decía en mi época de instituto, quizá a alguna persona también podría parecerle un poco pijo con ropa de marca (que han retirado mis cuñados o el yerno de una tía de mi mujer) y bien acicalado en ella. Pero de igual modo también podrían verme un tanto desgarbado, con ropa vieja o de chándal, unas zapatillas destrozadas (que me las pasa mi mujer para que acabe con ellas antes de deshacernos de ellas) y para además afeitar, imagen que en absoluto se parece a la primera.
Por traer alguna anécdota que explique mejor esto, recuerdo una vez a una compañera de clase que me encontró ayudando a pintar el almacén farmacéutico de mi tío y me miró con cara de mucho asombro, como si aquella no pudiese ser una tarea o un trabajo propio de la imagen que se había hecho de mí.
Igualmente una noche que salí de marcha con unos compañeros de una ONG tras acabar un curso que estábamos realizando en una lejana población, todos se quedaron a cuadros por mi soltura y capacidad desenfrenada de baile, que chocaba de manera brutal con la imagen que se habían hecho de mi en el entono en que hasta el momento me habían conocido.
De este modo, podría decir que soy un poco imprevisible o que rompo con los esquemas, patrones o casillas mentales que cada uno pueda hacerse de mí. Así que todos aquellos que se puedan haber quedado con esa primera imagen o impresión de mí, podrían quedar realmente sorprendidos o en estado de shock si me viesen en la faceta opuesta.
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lunes, 14 de noviembre de 2016

CÓMO ESCRIBIR UNA NOVELA: RECURSOS MATERIALES

Siguiendo con la planificación de nuestro proyecto, es necesario ver los materiales con los que contaríamos para llevarlo a cabo o aquellos de los que será necesario proveerse de un modo u otro. Estos serán los medios físicos concretos que nos ayudarán a conseguir determinado objetivo. Algunos de estos materiales pueden tener una duración o vida útil más o menos larga o permitir su reutilización en otros proyectos (por ejemplo instalaciones, vehículos, televisor, proyector, ordenadores) y otros, denominados fungibles, que serán de un uso más limitado o con una duración o aprovechamiento menor (cartuchos de tinta, bolígrafos, folios). En determinados proyectos, la adquisición de estos materiales es lo que realmente podría disparar el coste de nuestro proyecto, por ello es necesario optimizar su uso o aprovechamiento y prever en nuestro presupuesto no sólo su adquisición, sino el coste de mantenimiento que estos materiales pueden implicar (seguros, gasolina, recibos de luz, agua o teléfono…)
En el caso de nuestro proyecto, escribir una novela, podemos necesitar en primera instancia un ordenador, que obviamente irá conectado a la red eléctrica para funcionar. Igualmente necesitaremos el software para llevar a cabo nuestra tarea de escribir, corregir o traducir textos, u otro software para diseñar los elementos gráficos como la portada o alguna ilustración que pueda contener el libro y para su maquetación. También podemos necesitar una conexión a Internet o un carnet de acceso a una biblioteca para acceder a la información necesaria que nos sirva en el desarrollo de los personajes, lugares o trama. Además será necesario disponer de algún medio con el que tomar notas de manera ágil, como una libreta y un bolígrafo o un teléfono móvil. No debemos olvidar que será necesario disponer de un espacio en el que poder llevar a cabo la tarea, como una habitación o despacho, con su correspondiente mesa, silla y sistema de iluminación. Si es necesario realizar un curso de formación que nos ayude en la tarea de escribir, también requerirá sus correspondientes materiales como libros de texto, cuadernos, lápices, formulario de matrícula… además de los desplazamientos necesarios para asistir a las clases o la conexión a Internet si se trata de un curso on-line.
Escrita ya nuestra novela y llegado el momento de imprimir, será necesario contar con una impresora, folios y encuadernadora o podemos delegar esta parte en una imprenta. Con nuestra novela acabada e impresa, seguramente también nos tendremos que desplazar en coche, autobús metro o tranvía para presentarla a una editorial, para registrarla en el registro de la propiedad intelectual o para llevarla a la oficina de correos y enviarla a la convocatoria de un concurso, en cuyo caso también sería necesario su correspondiente sobre.
Con todo esto, ya tendremos un inventariado de los recursos materiales necesarios para llevar a cabo nuestro proyecto y nos permitirá sacar un cálculo de los costes necesarios que deberá reflejarse en el apartado de “presupuesto”.
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© Daniel Balaguer