lunes, 26 de junio de 2017

PERSPECTIVAS PARA EL VERANO

Dentro de poco me cogeré vacaciones en el trabajo, pero también las alargaré cogiendo vacaciones de verano, con lo cual suspenderé temporalmente las publicaciones en mis bitácoras. En este período espero dedicar tiempo a hacer otro pequeño curso de diseño web, pero también ha llegado a mis manos la convocatoria de un concurso literario al que me parece interesante presentarme. Esta vez no se trata de un concurso de novela, sino de relato, con lo cual requerirá menor esfuerzo y dedicación que el hecho de escribir una novela de al menos un centenar de páginas. Espero desconectar de todo lo demás y así poder dedicar algo de tiempo a esta tarea y que las ganas y la inspiración me acompañen.
Eso sí, también he de realizar unos encargos de diseños de dípticos, trípticos y carteles que espero hacer en un pis-pas y además tengo en mente varios carteles y “memes” con los que trasmitir algunas ideas para mantener en activo mis habilidades de dibujo con el ordenador.
Y después del período de vacaciones del trabajo y antes de que acabe el verano y me ponga a estudiar, tengo todo un piso por montar que también ocupará buena parte de mi tiempo, con lo cual es prácticamente previsible que esté todo el verano sin apenas publicar nada. Y si algo publico, es porque seguramente lo habré programado para que se vaya haciendo automáticamente.
Y después… Vuelta al cole. Lo cierto es que no sé cómo será retomar algunos estudios después de tantos años aunque me hace ilusión y creo que será una gran experiencia, pese a que a estas edades y en estos momentos, compaginar estudios, trabajo y familia va a ser muy difícil, pero bueno, al fin y al cabo constituye unos de esos retos que tanto me gustan.
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lunes, 19 de junio de 2017

BUSCANDO EL EQUILIBRIO

No soy persona dada a los malabarismos, pero como he dicho últimamente, me estoy centrando bastante en la actividad física y esto me está quitando tiempo para escribir y/o dibujar. Lo cierto es que estoy disfrutando mucho al salir temprano con la bici. Esta es la mejor época del año para hacerlo. Me levanto a las seis y cuarto de la mañana y a las seis y media ya me pongo en ruta acompañado por la salida del sol. La montaña está fabulosa a estas horas. Te invade la tranquilidad del entorno; el frescor de la mañana; el aroma de las hierbas y árboles… Y además de vez en cuando me encuentro algún animalillo como conejos, perdices, ardillas, alguna serpiente e incluso unos ciervos.
Poco a poco he ido recordando rutas que hacía hace años cuando salía con la bici los fines de semana y descubriendo otras nuevas. Ahora es todo diferente. La montaña ha cambiado mucho y también he podido ver el deterioro de algunas sendas porque a veces hay quien parece que vaya en moto y erosiona mucho. Además antes siempre salía en grupo y ahora salgo solo porque tampoco conozco de nadie que salga a estas horas entre semana. Aún así, disfruto mucho. Al igual que me pasa con la escritura, es una lástima no poder compartir todas estas sensaciones de la montaña con la familia. Espero que llegue el día.
Tras tres meses con esta actividad, y también en vistas a la temporada que se avecina cuando me ponga a estudiar, he de encontrar la manera de compaginar el deporte con la escritura y dibujar. Así que de momento estoy buscando la manera de hacerlo. Definir un horario para acostarme, otro para levantarme, días de actividad física y días con el ordenador… Pero no es tarea fácil. Trato de acostarme lo más pronto posible y siempre son ya más de las once de la noche, con lo cual a veces levantarme tan temprano me supone bastante esfuerzo. Hay días que no me apetece lo más mínimo salir con la bici, pero saco alguna clase de fuerza oculta y yo mismo me empujo a la calle. Una vez fuera, toda la desgana desaparece. Los pocos días que descanso de la bici, trato de levantarme a la misma hora para escribir o dibujar y alguna cosa he podido ir haciendo, como programar algunas publicaciones en mis bitácoras, escribir algo en mi bitácora personal o dibujar, pero hay días que esas fuerzas ocultas que me llevan a la calle con la bici no aparecen con estas otras actividades. Me siento delante de una hoja en blanco y no tengo ganas de escribir.
En estos momentos estoy tratando de intercalar días de salida en bici y otros para escribir y dibujar y parece que poco a poco voy cuadrando algo, pero cuando empiece a hacer frío todo y yo tenga que estudiar, todo cambiará nuevamente y tendré que buscar la manera de organizarme una vez más y buscar ese equilibrio que es constantemente alterado por la vida.
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lunes, 12 de junio de 2017

CARNÍVORO

Debo tener algo de licántropo. Siempre he sido muy peludo, pero al margen de esas vellosidades que cubrían generosamente hasta la regata de mi culo, seguro que tengo algo de carnívoro. Aunque todo depende de por dónde se mire, porque lo cierto es que en mi dieta hay poca carne. Prácticamente si el bicho no tiene pechuga no me lo como y sí, soy de esos que le quitan la grasa al jamón o a una chuleta y también huyo de tocinos, panceta, careta o orejas de cerdo como alma que lleva el diablo. No soy como un lobo o un león de jaula que se conforman con comer un trozo de carne de matadero. Mi faceta carnívora gira en torno a otros aspectos. Me gusta la carne, pero esa que está viva y atrae mis ojos despertando los instintos más animales que se esconden dentro de mi ser. Me gusta darle bocados a mi mujer, a mis hijos. Si, cariñosos y sin llegar a arrancar pedazo de carne alguno, ni tan siquiera llego a dejar marcas, pero admito que de vez en cuando alguna dentellada se me escapa y provoca algún que otro pequeño grito de sorpresa y cierto dolor.
¡Mmm! Esa carne tierna, suave, rosada, sin vello… A mi alcance. Sólo de pensarlo ya se me hace la boca agua como si estuviese ante un frasco de pepinillos en  vinagre. Por el momento no me ha dado por salir de noche a cazar cualquier “animalillo” desprevenido porque lo cierto es que por el día hay más presas que salen a de sus madrigueras y además se ven mucho mejor. Y aún más ahora, en plena efervescencia primaveral o ante el verano que ya se aproxima. Mis ojos están ávidos de carne. Y por si fuera poco, en estas fechas por la calle hay mucha carne fresca circulando desprevenida y alegremente. Veo a esas mozas luciendo pantorrillas, escotes, minifaldas, shorts, ombligos al aire, nucas al descubierto, bustos con fantásticas vistas y mayas que resaltan generosos contornos y… A más de una le saltaría encima para darle un bocado, pero por suerte los mecanismos represores de mi subconsciente funcionan correctamente y no me ha dado por ahí. O quizá no salto sobre nadie porque soy como un león que está bastante saciado  con la carne que tengo en casa y por ello me conformo con  mirar, pero… ¡Chicas, cuidado con lo que enseñáis, que no somos de piedra y hay mucho animal suelto! Tal vez alguien se sienta escandalizado con todo esto, pero al fin y al cabo forma parte de mi naturaleza íntima y estos son algunos de los ingredientes con los que se forman mis novelas
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lunes, 5 de junio de 2017

MIS DIMENSIONES


Podría decirse que soy una persona del montón. No destaco por ser simpático, tampoco por tener mucho dinero ni por ser guapo o muy inteligente. A nivel físico, aunque en su momento fui un ágil corredor, nunca he resaltado por ser muy deportista, aunque si bien es cierto que desde hace unos pocos años atrás, practico diferentes deportes como squash, patinaje, bádminton, ping-pong, padel, senderismo, ciclismo de montaña y algo de natación. Pero practico la mayoría de estos deportes cuando se tercia, de manera ocasional, sin mayor interés ni afición y tampoco juego de una manera destacable ni competitiva. Quizá no me dedico más a estos ejercicios porque me quedo un poco cojo con el tema de contar con gente con quien practicarlos más asiduamente. Lo único que practico con mayor regularidad es el ciclismo de montaña, aunque he tenido mis altibajos en esta práctica deportiva. Así pues, mi cuerpo no destaca por ser atlético, aunque también he de decir que poseo la agilidad de un gato, a pesar de que a temporadas esté un poco más rollizo. Tengo la suerte que físicamente me acepto como soy y no me desagrada mi físico ni sus posibles defectos. En su momento quizá sentí un poco de complejo de peludo, pero con el tiempo llegué a aceptarme sin que ocasionase mella alguna en mi autoestima.
A nivel intelectual, me he trabajado más que físicamente. Mi mente es muy activa y creativa y no he parado de estudiar, hacer cursos variados, escribir, dibujar… Así tengo formación reglada y no reglada presencial y on-line tan diversa como química y laboratorio, rehabilitación y masaje, ofimática e informática, inserción laboral, animación sociocultural, escritura creativa, diseño gráfico, cocina, agricultura ecológica, coaching, diseño web, metodología didáctica, mediación social, diseño y gestión de proyectos, márquetin… Sumando algo más de 4000h de estudio, sin contar bachiller, o COU. Y a mis 42 años ya estoy decidido a seguir formándome como parte de mi trayectoria profesional con otro grado superior. Igualmente he escrito algunas novelas, he dibujado cuentos y he creado unas cuantas páginas web, carteles y dípticos.
También soy una persona que cultiva la parte espiritual y tengo mis propias creencias sobre la vida, el universo y las relaciones humanas. Me preocupa el bienestar colectivo, los problemas y necesidades humanas y buena parte de mis acciones cotidianas se mueven en este sentido, tanto en mi actitud como en mi trabajo diario o el voluntariado que he ido desempeñando, pero también soy una persona que como se dice “no comulga con ruedas de molino” y no “dejo que me vendan la moto” con creencias costumbres, tradiciones o causas diversas y menos cuando de un modo u otro pretenden “sacarme los cuartos” o reconducirme hacia intereses de otras personas o comunidades, que a veces no se sabe de dónde vienen o por dónde se mueven. De esta última dimensión de mi ser, lo cierto es que tengo mucho que contar, pero con el tiempo espero poder escribirlo y abordarlo más profundamente.
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© Daniel Balaguer