Rosa de hierro

Hay algo profundamente satisfactorio en transformar materiales rígidos e industriales en formas que evocan la naturaleza. Hoy comparto el resultado de un viejo proyecto realizado en el taller allá por el año 2000: una rosa de hierro.

Esta pieza fue la primera prueba de las tres que hice, siendo algo más tosca en su construcción y que obra en mi propiedad, dado que se la regalé a mi madre y volvió a mi cuando ella falleció. Las otras dos las regalé (con un certificado de autoría), siendo elaboradas ya con mayor detalle y esmero, que incluían también las espinas en el tallo y los nervios de las hojas.

Recuerdo con nostlgia cómo resultó una escultura que causó fascinación entre todos los compañeros. Luego hice otra aún mejor siguiendo algunos consejos, pues con orgullo, quise compartir mi obra, así que finalmente llegué a crear una tercera. Decidí que ya no haría más para que fuesen detalles originales y porque sino, nunca habría parado, pero deseoso de que todos pudiesen disfrutar de aquella figura, asesoré a otros compañeros para que también fuesen capaces de ofrecer un buen regalo a su pareja, no obstante, ninguna llegó a ser como las que yo hice, pues cada uno, con sus obras exterioriza cuanto tiene dentro, y naturalmente, cada cual transmite una parte de él, le da vida propia.

El proceso de creación

Para forma a esta flor, utilicé tres elementos fundamentales y dos técnicas de unión:

  • Los Pétalos: Creados íntegramente a partir de recortes de chapa. Fui dando forma a cada fragmento para imitar apariencia orgánica de una flor, superponiéndolos para ganar volumen y realismo.
  • El cáliz: Hecho con chapa galvanizada para dar un contraste de color material.
  • El receptáculo: Torneado en forma de cono para sostener los pétalos y el cáliz.
  • El Tallo: Una varilla de acero que aporta la estructura necesaria, manteniendo la verticalidad y el equilibrio de la pieza.
  • Las hojas: Unos trozos de chapa de 2mm cortada con cizalla dándole forma de hoja y un poco dobladas.
  • La Base: Para darle un acabado elegante y estable, utilicé una base circular torneada que mantiene la escultura y le otorga un aire de pieza de exposición. En esta coloqué otras tiras de chapa o rejones, dobladas como elemento decorativo, que es el asterisco que acompaña mi firma artística.
  • La Unión: El conjunto está ensamblado principalmente mediante soldadura MIG, lo que me permitió realizar uniones limpias y resistentes, fundamentales para mantener la delicadeza de los detalles sin comprometer la solidez. En el receptáculo hice un orificio roscado que une y sujeta los pétalos y el cáliz al cuerpo con un tornillo allen.

Cabe explicar que por aquel entonces trabajaba en un taller de fabricación de maquinaria pesada y tampoco disponía de herramientas, máquinas y materiales para trabajos más delicados.

Belleza industrial

El hierro, frío y pesado, se convierte en un símbolo de delicadeza que, a diferencia de una rosa natural, no se marchitará con el tiempo.

Con esta creación, también tengo una novela iniciada hace años por los recovecos de mi ordenador, que espero poder dedicarle tiempo algún día para terminar de darle forma y completarla.

*Fotografía de la segunda rosa tomada en el mismo taller con una cámara analógica.
*Certificado de autoría

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