Ser propietario en España: mucho más que cobrar un alquiler
Hoy quiero reflexionar sobre un tema candente en la calle: el alquiler en España. Se habla mucho de los derechos de los inquilinos y de las dificultades para acceder a una vivienda. Yo voy a poner el foco en el otro lado: en el de los propietarios; contar mi experiencia personal y lo que veo a diario en mi trabajo, porque detrás de cada piso en alquiler, también hay una historia de esfuerzo que a menudo se olvida.
Mi historia: el piso que me costó sudores
Empezaré por el principio. Compré mi piso poco antes de los 30, estando soltero y con una hipoteca a 30 años. No fue un regalo, ni me tocó la lotería. Fue fruto del trabajo, de la austeridad y de muchas renuncias.
Mientras otros disfrutaban de cafés y almuerzos en el bar, de salir a tomar cervezas o de copas cada fin de semana con los amigos, de cenar en restaurantes con la novia, de cambiar de coche o de teléfono, de renovar frecuentemente el vestuario, de ir en coche hasta el bar de la esquina, o de viajar en cada temporada... yo decidí destinar ese dinero a pagar mi piso. Preferí la seguridad de tener algo propio a la inmediatez de disfrutar del ocio, la comodidad y la apariencia. Y estoy orgulloso de ello, pero que nadie piense que fue fácil.
Tuve la suerte de que, la que se convertiría en mi mujer, también tenía piso y más grande que el mío. Así que nos mudamos allí cuando llegó el primer embarazo, dejando atrás un piso al que le tengo mucho cariño y que no quise alquilar durante muchos años.
La experiencia en familia: el miedo a alquilar
Por desgracia, en casa también hemos vivido la otra cara de la moneda, la que te hace temblar cuando piensas en poner un piso en el mercado. Mi mujer heredó un piso junto a sus hermanos. Antes de poder venderlo, decidieron alquilarlo para ir cubriendo gastos.
El resultado forma parte del mundo de las pesadillas que no se visibilizan tanto en las noticias: impagos, daños en la vivienda e incluso se llevaron muebles que estaban en el piso. Al final, el dinero que se intenta ganar se pierde en arreglos y litigios. Son experiencias que te marcan.
El gran dolor de cabeza: leyes y riesgos
Es cierto que en España las leyes protegen mucho a los inquilinos. Me parece bien que se eviten abusos. Pero el problema es que cuando te toca lidiar con un inquilino que no paga, o que destroza la casa, o al que no puedes desalojar... Te encuentras con un panorama desolador. Quizá los grandes propietarios puedan asumirlo y tengan sus equipos de abogados en nómina, pero no es el caso de los pequeños particulares.
Tener una casa vacía es un riesgo por la ocupación ilegal. Pero ponerla en alquiler puede ser un dolor de cabeza si te sale rana. Los trámites para recuperar la vivienda en los juzgados se demoran demasiado, y el propietario queda desprotegido durante meses o años. Es una lotería a la que no me gusta jugar. Y por ello, opté por no alquilar mi piso.
El submundo del alquiler:
Desde mi actual trabajo en servicios sociales, veo cosas que la gente no suele imaginar. Alrededor del alquiler se mueve un submundo un poco turbio. Me he encontrado casos como personas que cobran a otras ingentes cantidades de dinero por empadronarlas en un piso; o inquilinos que subalquilan la vivienda sin permiso del dueño. Y ojo con esto: también hay gente que se ofrece como aval a cambio de cobrar por adelantado el importe de unas cuantas mensualidades. Todo un tinglado para intentar saltarse las normas o para aprovecharse de la necesidad ajena.
Con este panorama, alquilar directamente a un particular puede dar mucho yuyu. Te arriesgas a que el piso no sea de quien dice ser, o a perder la fianza y mensualidades adelantadas si no compruebas bien la propiedad. Ya he visto casos así en servicios sociales.
¿Qué solución veo para dormir algo más tranquilo?
Si tienes un piso y quieres alquilarlo sin jugarte la salud, creo que opciones como Zazume pueden ser un salvavidas, o al menos, aportarte algo más de seguridad y tranquilidad. No quiero hacer publicidad, solo cuento lo que me parece una buena herramienta para propietarios como yo y que he empezado a usar recientemente.
Estas plataformas actúan como intermediarios y aportan esa seguridad que falta. Hacen algo más que una inmobiliaria tradicional:
- Comprueban que la vivienda que quieres alquilar es realmente tuya.
- Buscan inquilinos con buena solvencia (adiós a los impagos de antes).
- Se encargan de la gestión del contrato y trámites.
- Garantizan el cobro de la renta.
- Hay un seguro de responsabilidad civil.
- Se encargan de gestionar el desalojo si hay problemas serios.
- Y para mí, otro detalle importante: apartan el corazón personal de la ecuación a la hora de tratar con el inquilino.
Esa tranquilidad y seguridad de que no te van a "liar", para mí es impagable. Te ayuda a alquilar tu vivienda sin el miedo constante a que te la destrocen o dejen de pagar. Porque ser propietario en España ya es bastante mérito como para vivir con el alma en vilo.
Aún así, he tenido que asumir el gasto de cambiar la caldera, que apenas tenía tres años y que dejó de estar en garantía, desembolsando nada más empezar con este alquiler, una factura de casi 2000€. Esto, de un plumazo ya se ha llevado el alquiler de unas cuantas mensualidades. Son otras de las cosas que no se ven en el lado del arrendador. Por suerte, esta plataforma también ofrece servicios adicionales de mantenimiento y reparación, e incluso financiación del gasto, que puede ser otro gran plus para los propietarios, aunque he de decir que no he utilizado esta opción.
Ya veremos cómo continua la historia.
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