lunes, 13 de febrero de 2017

ALGUNOS DE MIS DEFECTOS

Hablar de uno mismo puede que no resulte fácil, o quizá podamos ser capaces de decir siempre lo mejor de nosotros, ahora bien, reconocer errores o defectos tal vez ser aún más difícil. Yo voy a intentarlo. Lo más socorrido sería hablar de defectos físicos, pero eso quizá ya lo haga otro día.
A menudo he hablado de mi timidez como uno de mis mayores defectos. Esto ocasiona que no sea una persona demasiado sociable, aunque dado el momento, podría dar el pego y aparentar ser la persona extrovertida que en realidad no soy. Pero en el fondo, esto realmente dificulta mis relaciones con los demás y muy especialmente con el sexo femenino. También hace que me cueste iniciar una conversación, porque además no me interesan temas como el fútbol, la política, el motociclismo, la fórmula1, los cotilleos del corazón, la moda o el arte, que quizá sean de los más comunes.
Puedo pasar por tu lado y no ser capaz de saludarte, quizá porque vaya tan absorto en mis pensamientos que no te vea, o porque tema molestarte, o porque no me apetezca pararme, o sencillamente porque estés mirando hacia otro lado.
Suelo ponerme bastante nervioso al hablar, y más aún si no es un tema que domine o que no me haya preparado, pero incluso aunque lo conozca o lo tenga bien ensayado y estudiado, seguramente en una exposición oral mucho quedará en el tintero.
Soy una persona con carácter, que cuando pierdo los nervios, levanto la voz y quizá no salgan mis mejores palabras o argumentos para defender por ejemplo un punto de vista. Y si pierdo los nervios y me altero mucho, aunque no se ha dado el caso y espero que no se produzca, dado mi carácter pienso que si soy de los que le “podrían hacer daño a una mosca” si me tocan mucho las...
No suelo recordar nombres ni caras a menos que trate mucho con esas personas.
Aunque soy capaz de recordar algunas matrículas de coches, números de teléfono o contraseñas complejas, la memoria no es una de mis virtudes y delego todos los recordatorios en un dispositivo de bolsillo que depende de una batería.
Soy monoprocesador: me concentro en lo que hago, así que si alguien quiere decirme algo mientras estoy ocupado en mis quehaceres, me molestará bastante su interrupción y tampoco seré capaz de dedicarle la plena atención que merezca o requiera de mi.
Soy una persona ocupada a la que no le gusta la ociosidad. Estoy ocupado hasta en mi tiempo libre, con mi familia o con mis diferentes quehaceres. A la mínima que perciba un ápice de aburrimiento, si puedo me evadiré para ir a sentarme delante del ordenador y ponerme a escribir novelas, dibujar cuentos o publicar en mis bitácoras.
Me convierto automáticamente en un tonto nervioso e inútil cuando emprendo una tarea con alguien al que percibo o del que me formo la imagen de ser una persona inteligente.
No soy una persona emprendedora o que arriesgue, así que prefiero trabajar para otros e ir a lo seguro.
Soy un salido y pienso bastante en el sexo, hasta el punto que en alguna ocasión no he sido capaz de concentrarme en la tarea que tenía entre manos si no he apaciguado mis deseos carnales. Me gusta mucho admirar la belleza femenina y me fijo bastante en el físico de algunas mujeres que puedan suscitar mi interés, llegando a tener algunos pensamientos, que sin atentar contra la dignidad humana, menospreciar los derechos de las mujeres, sin pretender ser machistas o groseros, admito que de cuando en cuando alguno de estos podrían calificarse de “sucios”. También es cierto que sólo fugaz la contemplación de esta belleza podría provocar algunas distracciones en mi quehacer cotidiano.
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lunes, 6 de febrero de 2017

Opinión sobre el borrador del cuento

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lunes, 30 de enero de 2017

CUENTO TERMINADO


Hace poco me inicié en la creación de cuentos infantiles ilustrados utilizando el ordenador. Aunque se me da bastante bien dibujar a mano, esta idea ya hace años que me había rondado por la cabeza e hice algunos parcos bocetos de cuentos probando con el ordenador. Pero estos quedaron aparcados hasta que habiendo perfeccionado mis habilidades informáticas gráficas y sirviéndome de recursos que ofrecen material pre elaborado como Freepik, en tan sólo aproximadamente 20 horas (5 días) creé mi primer cuento: “¡Un hormiguero!"
Quedé bastante satisfecho con el resultado final aunque se trataba de un cuento muy sencillo, sin gran argumento ni mensaje, pero me hizo pensar que yo también podría dibujar íntegramente un cuento que hacía tiempo me había inventado para mi hija. Lo cierto es que hace bastantes años que no dibujo gran cosa, pero nunca había hecho nada de esto con el ordenador y este me parecía un reto interesante. Y así lo hice. Me puse manos a la obra y tras unos tres meses de trabajo con una dedicación muy variable, lo doy por concluido. Estoy igualmente satisfecho con el resultado, pero muy orgulloso porque he sido capaz de dibujarlo en su totalidad: personajes, paisajes y demás elementos que componen cada una de las viñetas. Además de muchos detalles, también tiene un interesante mensaje que me parece necesario trasmitir a las nuevas generaciones.
Hoy voy a imprimirlo para registrarlo en la propiedad intelectual y dejarlo ver a algunas personas y niños para que me den su opinión antes de presentarlo a un concurso. Si eres de Alcoy o alrededores, ¿Quieres verlo y opinar? Ponte en contacto conmigo por medio del formulario de esta web personal o accede la encuesta en el siguiente ENLACE.
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lunes, 23 de enero de 2017

DESCONECTADO

Con 21 años tuve mi primer teléfono móvil y de eso hace ya casi otros tantos 21 años. Lo tuve más que nada como un capricho que me permitía el que por aquel entonces era mi primer trabajo oficial, pero lo cierto es que no era una persona a la que cualquiera necesitase localizar inmediatamente ni tampoco solía hacer muchas llamadas.
Muy pronto aprendí a conectar el ordenador al teléfono móvil y navegar con él por una Internet aún bastante imberbe, o por lo menos bastante diferente a como la conocemos hoy. También tuve una línea de fax móvil, principalmente porque quería saber cómo funcionaba y si era posible. Quitando de algunas personas de la élite empresarial, seguramente sería yo uno de los pocos don nadie que sabía y podía hacerlo. Poco tiempo después instalé una de las primeras líneas RDSI en mi habitación. Aquello me permitió hacer algunos cursos on-line. Después me mudé y sólo me conectaba a Internet con el ordenador a través del móvil. Con 1Gb tenía de sobra para publicar en mis bitácoras, consultar el correo y buscar algo de información en la red.
Ahora ya tengo fibra en casa y 2Gb de datos en el móvil. Con lo que me ofrece mi operador, con una modesta tarifa tengo mucho más que suficiente. Todo entra en el paquete ofertado, pero lo cierto es que yo no necesito tanto. Muchos se sorprenderían preguntándose qué se puede hacer con un ordenador sin Internet, pero para mí lo cierto es que mucho: escribir, dibujar, maquetar libros, hacer carteles y dípticos, editar vídeos... Quizá empecé muy pronto a estar conectado a la red y por esto me conecto prácticamente para lo mínimo, para documentarme sobre algo concreto, descargar el correo o publicar en mis bitácoras o hacer algún curso de mi interés, siempre tratando de hacer todo lo posible sin depender de la conexión a la red. Así pues, si alguien espera encontrarme entre las redes sociales o en el conocido y ampliamente utilizado programa para chatear desde el móvil, lamento informarle que soy una persona bastante desconectada de este mundillo. Me conecto únicamente de forma muy puntual cuando tengo una determinada tarea que llevar a cabo o una consulta que hacer en la web. La mayor parte del tiempo tengo los datos deshabilitados en el móvil y con mi ordenador personal, trabajo casi siempre desconectado de la red. De modo que si por casualidad a alguien le urge enviarme un mensaje, le informo que se olvide de los SMS, chats de mensajería instantánea, correos o redes sociales y me llame al móvil, que lo suelo llevar casi siempre encima, aunque eso sí, si estoy en el trabajo es posible que no lo conteste y fuera de este horario, lo pongo en silencio a mediodía y en modo avión por las noches. Así que como veis, soy una persona bastante desconectada de la red.
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© Daniel Balaguer