lunes, 20 de marzo de 2017

Un lobo con mucha hambre

Hace poco más de un mes participé por primera vez en un concurso literario de cuento ilustrado. Lo cierto es que era algo que nunca me había planteado y además también hacía mucho, mucho tiempo que no dibujaba, pero tras el perfeccionamiento de mis habilidades en el manejo de un programa de diseño gráfico y la creación de mi primer cuento titulado “un hormiguero”, le cogí el gustillo a eso de crear cuentos y dibujar y me puse a ello con la meta de un concurso al frente.
Presenté un cuento titulado “Un lobo con mucha hambre”, que había escrito en valenciano y traduje para poder optar a ese concurso. Lo dibujé íntegramente yo: personajes, paisajes y demás elementos que aparecen a lo largo de todas las viñetas del cuento.
Partí de un cuento que me había inventado improvisando sobre la marcha una noche antes de que mis hijos se fueran a dormir. Se trataba de una particular versión del clásico cuento de caperucita, pero que salvo un lobo y una niña, poco más tiene que ver. Fiel a mis inquietudes, también pretendía trasmitir cierto mensaje para los más pequeños relacionado con el cuidado de la naturaleza. 
Inicialmente estaba creando este cuento para otro concurso, pero buscando otras convocatorias similares, me encontré con la de Apila Ediciones y decidí presentarlo al concurso que convocaron en Zaragoza.
¡En fin! El pasado día 16 se reveló el veredicto del jurado y como era de esperar, me quedé fuera.
Ahora también me queda esperar el veredicto del jurado del concurso al que quería haber enviado este cuento del lobo y que acabé enviando otro cuento bastante más elaborado que este.
Si no hay suerte, estoy contemplando la opción de llamar a la puerta de alguna editorial o como he hecho en muchas otras ocasiones, publicarlo por mí mismo, incluso gratuitamente en alguna plataforma digital. También he pensado crear un video-cuento de este cuento y otro sobre el del hormiguero, pero todo depende de la implicación familiar para poder llevar a cabo este proyecto.
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lunes, 6 de marzo de 2017

RETO SUPERADO

Hace unos días terminé mi tercer cuento ilustrado de 30 páginas que he creado en sólo 25 días. Ya lo he registrado en la propiedad intelectual y también lo he presentado a otro concurso literario. He de decir que estoy muy satisfecho con el resultado y más con el acabado conseguido en otra imprenta respecto a la obra anterior. Aunque con los dos he utilizado la misma técnica, colores y formato, la impresión en papel de esta última obra ha sido notablemente mejor: colores más nítidos, un papel más acorde al tipo de contenido e impresión de mejor calidad, porque lo cierto es que la anterior parecía que yo me la hubiese impreso en casa o que la tinta de la impresora estuviese a punto de agotarse, y eso que me resultó más caro.
Esto de crear cuentos ilustrados parece que se me da cada vez mejor y he disfrutado mucho con ello y especialmente con el reto de crearlo en tan pocos días para poder presentarlo a ese concurso. He de decir que me resulta bastante fácil y productivo crear cuentos, más que escribir novelas, aunque igualmente he de comentar que disfruto sumamente con ambos tipos de creaciones. Lo cierto es que también me gusta esta polivalencia de crear contenidos para un público infantil y para el público adulto.
Tengo otras ideas más en mente y alguna que ya empecé años atrás que tras mis últimos avances, puedo rehacer completamente, pero ahora, salvo cambios, me gustaría centrarme en la novela que también tengo entre manos. Así que voy a darle un respiro al lápiz, aunque sé que lo voy a seguir mirando de reojo, porque lo cierto es que dibujar ha resultado una experiencia fascinante, sumamente atractiva, agradable y que además puedo compartir con mis hijos, que han ido siguiendo los avances diariamente.
Con estos dos últimos cuentos, empiezo a tener un interesante repertorio de personajes, paisajes, y demás complementos que también me agilizarán posteriores trabajos. Ahora sólo me queda esperar la respuesta de los dos concursos a los que he remitido mis respectivos cuentos y si no hay suerte, creo que será hora de hacer algo que he hecho muy pocas veces: presentar mis trabajos directamente a las editoriales.
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lunes, 20 de febrero de 2017

UN NUEVO CUENTO


Cuando acabé el último cuento y lo presenté a un concurso literario, de algún modo sentí algo de vacío en mi interior. Estaba ocioso, no me apetecía aún continuar con la novela que tengo entre manos. La ociosidad es algo que no me gusta y mis hijos seguían demandando cuentos por las noches. Les leemos algunos que tenemos en casa, otros sacados unos días de la biblioteca u otros que nos inventamos en el momento.
Mi mujer se había inventado un pequeño cuento de un caracol que mi hijo pequeño pedía a menudo tratando de postergar lo más posible la hora para ir a dormir, una vez los otros cuentos se habían quedado cerrados en la mesita de noche para otra ocasión y apagadas ya las luches.
Así que no lo dudé. Me puse manos a la obra y empecé este cuento. Estaba caliente, disponía de algo de material ya elaborado en el cuento anterior y que podría reutilizar. Me miré las bases de otro concurso al que inicialmente pretendía presentar mi cuento anterior. Finalmente lo había adaptado y enviado a otros concurso que tenía una fecha de entrega menor.
Disponía de un mes para crear un nuevo cuento adaptado a estas bases y como gran amante de los retos que soy, esta próxima fehca del cocurso se convirtió en una nueva motivación.
Ahora tengo un nuevo reto entre manos, un cuento del que según voy avanzando, voy sintiéndome especialmente satisfecho. Voy apurado de tiempo y quizá descuide un poco la publicación en esta bitácora. En los otros blogs que tengo entre manos, tengo ya programadas entradas suficientes para no tener que dedicarles tiempo, así que voy a continuar.
Le estoy cogiendo mucho “gustillo” a esto de dibujar los cuentos con el ordenador.
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lunes, 13 de febrero de 2017

ALGUNOS DE MIS DEFECTOS

Hablar de uno mismo puede que no resulte fácil, o quizá podamos ser capaces de decir siempre lo mejor de nosotros, ahora bien, reconocer errores o defectos tal vez ser aún más difícil. Yo voy a intentarlo. Lo más socorrido sería hablar de defectos físicos, pero eso quizá ya lo haga otro día.
A menudo he hablado de mi timidez como uno de mis mayores defectos. Esto ocasiona que no sea una persona demasiado sociable, aunque dado el momento, podría dar el pego y aparentar ser la persona extrovertida que en realidad no soy. Pero en el fondo, esto realmente dificulta mis relaciones con los demás y muy especialmente con el sexo femenino. También hace que me cueste iniciar una conversación, porque además no me interesan temas como el fútbol, la política, el motociclismo, la fórmula1, los cotilleos del corazón, la moda o el arte, que quizá sean de los más comunes.
Puedo pasar por tu lado y no ser capaz de saludarte, quizá porque vaya tan absorto en mis pensamientos que no te vea, o porque tema molestarte, o porque no me apetezca pararme, o sencillamente porque estés mirando hacia otro lado.
Suelo ponerme bastante nervioso al hablar, y más aún si no es un tema que domine o que no me haya preparado, pero incluso aunque lo conozca o lo tenga bien ensayado y estudiado, seguramente en una exposición oral mucho quedará en el tintero.
Soy una persona con carácter, que cuando pierdo los nervios, levanto la voz y quizá no salgan mis mejores palabras o argumentos para defender por ejemplo un punto de vista. Y si pierdo los nervios y me altero mucho, aunque no se ha dado el caso y espero que no se produzca, dado mi carácter pienso que si soy de los que le “podrían hacer daño a una mosca” si me tocan mucho las...
No suelo recordar nombres ni caras a menos que trate mucho con esas personas.
Aunque soy capaz de recordar algunas matrículas de coches, números de teléfono o contraseñas complejas, la memoria no es una de mis virtudes y delego todos los recordatorios en un dispositivo de bolsillo que depende de una batería.
Soy monoprocesador: me concentro en lo que hago, así que si alguien quiere decirme algo mientras estoy ocupado en mis quehaceres, me molestará bastante su interrupción y tampoco seré capaz de dedicarle la plena atención que merezca o requiera de mi.
Soy una persona ocupada a la que no le gusta la ociosidad. Estoy ocupado hasta en mi tiempo libre, con mi familia o con mis diferentes quehaceres. A la mínima que perciba un ápice de aburrimiento, si puedo me evadiré para ir a sentarme delante del ordenador y ponerme a escribir novelas, dibujar cuentos o publicar en mis bitácoras.
Me convierto automáticamente en un tonto nervioso e inútil cuando emprendo una tarea con alguien al que percibo o del que me formo la imagen de ser una persona inteligente.
No soy una persona emprendedora o que arriesgue, así que prefiero trabajar para otros e ir a lo seguro.
Soy un salido y pienso bastante en el sexo, hasta el punto que en alguna ocasión no he sido capaz de concentrarme en la tarea que tenía entre manos si no he apaciguado mis deseos carnales. Me gusta mucho admirar la belleza femenina y me fijo bastante en el físico de algunas mujeres que puedan suscitar mi interés, llegando a tener algunos pensamientos, que sin atentar contra la dignidad humana, menospreciar los derechos de las mujeres, sin pretender ser machistas o groseros, admito que de cuando en cuando alguno de estos podrían calificarse de “sucios”. También es cierto que sólo fugaz la contemplación de esta belleza podría provocar algunas distracciones en mi quehacer cotidiano.
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© Daniel Balaguer