lunes, 12 de septiembre de 2016

SUEÑOS

Curiosamente de pequeño no soñaba con ser futbolista o bombero como suele ser algo habitual entre bastantes niños. En mi adolescencia tampoco soñé con tener una moto o un coche y menos en un deportivo o un coche de lujo. Por aquel entonces yo quería ser veterinario porque me gustaban más los animales que las personas. Si soñé con tener como pareja a más de una chica de las que fueron pasando por clase o por las amistades del vecindario a lo largo de mi adolescencia, incluso soñé en el matrimonio con cada una de aquellas que llamaron mi interés, pero lo cierto es que nunca me atreví a hablar con ninguna. Curiosamente tampoco soñé con tener hijos porque no me gustaba traerlos al mundo en que me había tocado vivir.
Años después, quería irme de cooperante porque ya empezaron a interesarme más las personas, quería serles útil y me preocupaba la pobreza, la injusticia y la desigualdad, aunque lo cierto es que nunca soñé que trabajaría en lo que hago ahora. No soñé con ser escritor hasta los 21 ó 22 años, pero con esto no buscaba ser famoso, sino transmitir mis inquietudes, aquello que sigo observando y tratar de aportar con ello algunas reflexiones que sirvan para paliar daños, pero la verdad es que las opiniones no cambian el mundo, sino los hechos y en mi modesta vida me preocupa que estos no tengan la trascendencia suficiente para contribuir a mejorar el mundo.
Así, veinte años después sigo soñando con ser un reconocido escritor y con aportar ese cambio al mundo, aunque tal vez mi mundo queda reducido a mi entorno más próximo. Lo cierto es que curiosamente ahora estoy casado con una persona que nunca imaginé en mis sueños y tengo aquellos hijos que tampoco cabían en ellos. Algunos de mis sueños se centran en ver a mi mujer con un vestido, una minifalda, lencería o al menos un tanga, aunque también sueño con verla con el pelo largo o verla cantar en un escenario. Pero al margen de estos sueños más particulares e íntimos, lo cierto es que también sigo soñando con llevar a cabo un proyecto que tenga un carácter social o humanitario, pero ahora no hay nada que me gustaría más que incluir y compartir este sueño con mi mujer y mis hijos, que trabajásemos todos juntos para lograr este cambio, porque está claro que es algo muy ambicioso como para hacerlo solo.
Quién sabe si lo que sólo son sueños acaben por fin materializándose algún día o cambien por otros completamente diferentes. Eso sólo lo sabré unos años más tarde.

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© Daniel Balaguer