lunes, 21 de noviembre de 2016

MIS APARIENCIAS ENGAÑAN

Para quien no me conozca, dependiendo de la situación en que me encuentre, le puedo parecer una persona muy seria, formal, tímida e introvertida, pero en otro momento o entorno igualmente podría parecerle muy extrovertido, gracioso, con un cachondeo constante o incluso con un carácter autoritario. Esto no quiera decir que soy una persona de ánimo muy variable o inestable. En realidad todos esos rasgos forman parte de mi personalidad, pero esta forma de verme se corresponde como ya he dicho al lugar o situación en que me encuentre y la relación que pueda tener con quienes me rodeen en ese mismo momento; si conozco o no a la gente, porque ciertamente podría decir que la timidez es mi faceta destacable y no me resulta fácil desenvolverme entre quienes no conozco, pero también soy una persona que a veces trata de luchar contra este rasgo de mi carácter.
En cuanto a mi vestuario puede referirse, como se decía en mi época de instituto, quizá a alguna persona también podría parecerle un poco pijo con ropa de marca (que han retirado mis cuñados o el yerno de una tía de mi mujer) y bien acicalado en ella. Pero de igual modo también podrían verme un tanto desgarbado, con ropa vieja o de chándal, unas zapatillas destrozadas (que me las pasa mi mujer para que acabe con ellas antes de deshacernos de ellas) y para además afeitar, imagen que en absoluto se parece a la primera.
Por traer alguna anécdota que explique mejor esto, recuerdo una vez a una compañera de clase que me encontró ayudando a pintar el almacén farmacéutico de mi tío y me miró con cara de mucho asombro, como si aquella no pudiese ser una tarea o un trabajo propio de la imagen que se había hecho de mí.
Igualmente una noche que salí de marcha con unos compañeros de una ONG tras acabar un curso que estábamos realizando en una lejana población, todos se quedaron a cuadros por mi soltura y capacidad desenfrenada de baile, que chocaba de manera brutal con la imagen que se habían hecho de mi en el entono en que hasta el momento me habían conocido.
De este modo, podría decir que soy un poco imprevisible o que rompo con los esquemas, patrones o casillas mentales que cada uno pueda hacerse de mí. Así que todos aquellos que se puedan haber quedado con esa primera imagen o impresión de mí, podrían quedar realmente sorprendidos o en estado de shock si me viesen en la faceta opuesta.

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© Daniel Balaguer